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Edición Nº 551 21 de July
Noticias de la Semana
Importante banda desbaratada
Córdoba: por el robo de autos casi 30 acusados desfilan por tribunales

Hay dos salas de audiencias en los Tribunales II de Córdoba donde tuvieron que salir a buscar sillas a las apuradas. ¿Para el público? No. ¿Para eventuales jurados populares? Tampoco.

Las sillas que entraron en las últimas horas a los recintos de las Cámaras del Crimen 4ª y 5ª de Córdoba tienen una explicación: allí se realizan, en paralelo y de manera independiente, dos juicios contra numerosos hombres acusados de integrar verdaderas mafias dedicadas al robo de autos en Córdoba, y a su posterior negociado.

En total, hay casi 30 acusados. La mayoría ya admitió su culpa.

La confesión implica que se realice un juicio personal abreviado y, por ende, termina con una condena mucho menor a la que correspondería en un juicio normal.

Los juicios abreviados son un mecanismo legal que crece. La figura penal que los agrupa a casi todos los acusados, en ambos juicios, es la asociación ilícita.

De los dos juicios, sobresale uno: es el que se desarrolla en la Cámara 5ª del Crimen, donde, además de 14 imputados civiles, hay cuatro miembros de la Policía de Córdoba. Y no se trata de uniformados cualquiera.

Todos fueron parte de la División Sustracción de Automotores, dependiente de la Dirección de Investigaciones Criminales, entre los años 2011 y 2012.

Según la investigación, basada en escuchas telefónicas y rastreos de comunicaciones comprometedoras, los pesquisas de Automotores habrían actuado en connivencia con miembros de esa banda.

¿Con qué objetivo? Los policías, a grosso modo, mantenían contactos con el hampa para obtener información y datos que permitieran concretar allanamientos “positivos” contra otros grupos dedicados al robo de autos.

De esa manera, demostraban “efectividad” ante sus superiores y estos ante la opinión pública, ya sea con un desarmadero desbaratado o bien ladrones apresados.

A cambio de esa información de “buchones” –siempre según la causa– los policías directa e indirectamente “dejaban actuar” a la banda que acababa de ayudar. En otras ocasiones, negociaban repuestos para poder arreglar coches de civil de la propia repartición que estaban rotos.

“Era una maniobra muy burda, de acuerdo a la acusación, pero muy reiterada. Es un ida y vuelta muy vidrioso entre los policías y el hampa, donde se juega al límite. Pero una cosa es obtener información y otra... Bueno, no puedo adelantar opinión”, le dijo a La Voz el fiscal Fernando Amoedo.

Los policías acusados son: el comisario retirado Alejandro Molina (exsegundo jefe de Sustracción de Automotores), el exjefe de brigada subcomisario Roberto Salvático, el oficial ayudante Nieto y el oficial Alejandro Barzola, de un puesto de verificación.

Estos dos últimos policías ya aceptaron los cargos a fin de recibir condenas menores. Sus superiores se declaran inocentes y dan pelea.

“Salvático era un jefe de calle que tenía que esclarecer robos de autos. ¿Cómo se hace? Hablando con informantes. Eso no es ser delincuente. Él es inocente”, expresó su abogado Hugo Luna.

“El comisario fue inocente. Acá hubo una interna policial y él quedó expuesto”, dijo Pablo Morelli, quien representa al excomisario Molina. “Él es inocente”, insistió.

Robar, desarmar y adulterar

La banda juzgada se dedicaba al robo de autos, relativamente viejos, para luego desarmarlos y vender sus partes en desarmaderos o bien en talleres mecánicos.

En otros casos, los coches eran adulterados y revendidos, siempre en la provincia de Córdoba.

Eran robos a pedido. En todos los casos, los coches eran “levantados” de la vía pública.

Según la fiscalía, además de los policías, los principales acusados son Jorge “Cara de Papa” Fredes y Aldo Perea, señalados de ser los supuestos cabecillas del grupo.

La causa fue investigada por el fiscal de instrucción Pedro Caballero. Los imputados deben responder por asociación ilícita, hurto calificado, estafa y encubrimiento. Fredes acordó siete años de prisión, mientras que Perea, seis años.

Los demás civiles recibirán penas de tres años condicional.

La investigación inicial de Caballero llegó hasta altos estamentos del área de Investigaciones, en 2015. No hubo imputaciones.

De Córdoba a Jujuy

¿Y el otro juicio? En la Cámara 4ª del Crimen no se juzga ya a policías, sino a 11 civiles acusados de integrar otro grupo delictivo.

En esta causa (también investigada por Caballero), la gran mayoría de los imputados ya acordaron un juicio abreviado: los reos aceptaron los delitos y recibirán penas de menor cuantía por encubrimiento y asociación ilícita.

La banda, de acuerdo a la pesquisa, se dedicaba a sustraer autos en Córdoba y los enviaba –enteros– a La Quiaca. Allí, otros cómplices, se encargaban de pasar los vehículos a Bolivia. El supuesto cabecilla es un sujeto de apellido García Herrera.

Siete acusados ya admitieron todo y estarán libres en poco tiempo. Para hoy, está previsto que otros dos también confiesen.

“Mi cliente no tiene relación con esta banda y no va a aceptar los cargos. Es inocente”, enfatizó el abogado Juan Domingo Gacitúa, quien defiende a Oscar Rodríguez, un acusado de menor relevancia.

En este juicio debería estar el acusado numero 12. Pero el hombre permanece prófugo.

Los montos de un “negocio” sin freno

Por lo general, los autos son robados por “encargo”. Alguien necesita un modelo en particular y se sale a buscarlo. Las bandas actúan divididas en células: está el jefe, el subjefe, el jefe operativo, el contador, los “perejiles” que roban los autos (y reciben un pago mínimo) y está quien lo desarma. Cuando el coche no es desarmado en piezas (se vende entero), lo que se hace es “enfriarlo” (ocultarlo en una cochera) y luego se le cambian las patentes y se confeccionan los papeles. Para estos casos, también hay roles asignados.

(Fuente: La Voz)

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