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Edición Nº 563 21 de July
Internacionales
Rompe, paga
Una niņa de tres aņos destroza una obra de arte de 56.000 euros

Todo sucedió muy rápido. La niña, de tres años, estaba sentada en su sillita mientras sus padres visitaban la Art Basel, una de las más prestigiosas exposiciones de arte contemporáneo europeo. Su madre iba empujando la silla a través del departamento presentado por la Galería Matthew Marks, entre cuyos tesoros s encontraba la microescultura titulada “Fly” (mosca), de la famosa artista Katharina Fritsch, de Düsseldorf, Alemania.

La obra medía apenas unos milímetros y al parecer solo la niña se percató de que la mosca había caído del pequeño pedestal en que era expuesta, hasta ahora por causa desconocida. Se deslizó hacia abajo en la silla, una habilidad que desarrollan rápidamente los niños que ya saben trepar y caminar, y se lanzó hacia la mosca para averiguar si podía moverse. Esta interacción entre la niña y la microescultura resultó gravemente destructiva para la segunda y ahora en la exposición se dirime si la responsabilidad es de los padres o si debe hacerse cargo el seguro.

Los adultos alrededor tardaron unos instantes en darse cuenta de lo que estaba sucediendo y, apenas comprendieron, se formó un gran alboroto. Los padres no lograban reaccionar. La niña, tras comprobar que por mucho que la pisase aquella mosca no se movía, la lanzó a varios metros de distancia sirviéndose de uno de sus piececitos. Hubo algún grito. Inmediatamente el personal de la exposición se dirigió a la familia: “quietos por favor, permanezcan aquí sin moverse todos”.

Rápidamente pudieron certificar que la obra había perdido las dos alas. La madre estaba a punto de llorar. Los ojos del resto de los visitantes se centraron en la niña, que había abandonado la escena del crimen y había vuelto a refugiarse en su sillita. Bajo las miradas inquisitorias, también prorrumpió en llanto.

"Creo que no hay que dramatizar. El problema es menor, se trata solamente de establecer quién paga por el daño", ha declarado el propietario de la galería de Berlín, “eso sí, el daño es irreparable, porque incluso aunque la obra pueda volverse a montar, ya no es el trabajo intacto de antes".

El caso dará lugar seguramente a un largo forcejeo entre abogados. Para evitar molestias, los padres alemanes contratan el llamado seguro de responsabilidad familiar, que también cubre los daños en caso de agravio de este tipo.

Se trata de un seguro que cubre cualquier daño que puedan causar los hijos menores de 7 años y que cuesta entre 65 y 160 euros por año. La aseguradora puede esgrimir, sin embargo, que los padres on responsables según la ley si han violado su deber de supervisión.

Basilea es una ciudad ubicada a orillas del Rin, en el noroeste de Suiza, cerca de la frontera con Francia y Alemania y este mes es el corazón del arte internacional, con su prestigiosa feria Art Basel, sus museos actualizados, sus fundaciones y su gran movimiento de coleccionistas y dealers que movilizan el mercado de arte a nivel internacional creando un eje único entre artistas, galeristass y compradores de Suiza, Estados Unidos y China (Basilea, Miami, Hong Kong).

Este año han acudido más de 300 galerías y 4000 artistas de 34 países. Art Basel expone obras valoradas en hasta 20 millones de euros y sus responsables desean subrayar que se trata de un “daño menor”. (Cope.es)

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