Edición Nº 563 21 de July
A robar que se acaba el mundo
Golpe en Misiones
Boqueteros robaron casi $1 millón en una fábrica de ladrillos de Puerto Rico

Otro hecho de inseguridad sacudió en las últimas horas a la localidad de Puerto Rico.

Una banda de boqueteros hizo un hueco en la pared del área administrativa de una fábrica de ladrillos cerámicos situada en inmediaciones del parque industrial, cortó el cableado del sistema de alarmas y robó un botín de cerca de 1 millón de pesos disriminados en billetes de diversas divisas que estaban guardados en distintos sectores de la propiedad.  

El atraco ocurrió en plena madrugada del último martes en perjuicio de la firma Cerámicas Puerto Rico SRL, que tiene negocios similares en la provincia de Chaco y también brinda servicios de transporte de cargas pesadas a distintos puntos del país e incluso hacia el extranjero. 

En marzo de este año habían sufrido un golpe similar con un perjuicio económico superior que aún no fue esclarecido por la Unidad Regional IV de Policía y ahora confirmaron que los malandras escaparon con esa importante suma en efectivo distribuido en 550.000 pesos argentinos, 15.000 reales, 5.000 dólares y algunos euros.

El propietario, Rubén K. (47), fue alertado poco después de las 5 de la mañana por el primer empleado que llegó y se topó con el daño que hicieron en la pared que conecta con el sector de oficinas donde habitualmente suele haber dinero en efectivo producto de las transacciones diarias. 

Dio aviso inmediato a la Policía y denunció que los desconocidos, tras cortar el sistema de seguridad por alarma, se ocuparon de revisar todas las oficinas para finalmente apoderarse del dinero. 

Personal de la Comisaría Primera acudió al lugar y constató la escena. Las pericias hechas por la Policía Científica determinaron que habrían logrado ingresar al lugar a partir del boquete de unos 40 centímetros de diámetro en una de las paredes laterales y, una vez en el interior de las oficinas, revisaron varias gavetas.

De acuerdo a lo que se pudo saber, los delincuentes primeron tomaron 50.000 pesos que habían en un escritorio y luego llegaron a una caja de seguridad donde se guardaba  el resto del oneroso botín. 

Hasta ahora no se pudo determinar en qué momento de la madrugada se habría perpetrado el golpe que generó otra importante pérdida para la empresa, pero en ello trabajaban los efectivos de distintas dependencias de la Policía de Misiones. 

En paralelo, los especialistas de la División Criminalística llevaron adelante las pericias en busca de huellas dactilares y también se dio intervención a la Brigada de Investigaciones para que concrete las averiguaciones correspondientes para intentar esclarecer el hecho.

Si bien, como se dijo, el delito está en plena etapa de investigación, una de las hipótesis más fuertes da cuenta que los autores no serían ajenos a la fábrica o, al menos, como mínimo estaban al tanto del horario en que cesaba el movimiento, la disposición de las oficinas e incluso sabían cómo interrumpir la alarma, que era el único medio que le daba seguridad a la empresa.

Por eso, los uniformados pusieron el foco en algunos de los empleados bajo sospecha de que pudieron haber tenido que ver participando de modo directo o, en caso contrario, aportando datos específicos. 

Ese dato surgió de manera extraoficial aunque fue cobrando preponderancia con el correr de las horas, en función del área de la pared que rompieron, pudiendo ingresar sin contratiempos y escapar después por el mismo lugar no sin antes hacer un gran desorden.

Nadie vio ni escuchó nada pero están revisando las cámaras de seguridad de las viviendas más cercanas a la espera de sumar algún indicio ligado a los movimientos en la madrugada en que fue dado el golpe.

No es el primer robo de este tipo que sufre la familia damnificada. El pasado 1 de marzo perdieron una importante suma de dinero cuando las puertas del establecimiento fueron violentadas por una banda de delincuentes.

En ese momento también se informó que actuaron con información precisa porque accedieron directamente al área de oficinas de donde robaron cerca de 1 millón y medio de pesos después de desconectar las comunicaciones wifi y revisar hasta el último lugar donde se podría guardar billetes. Fue un atraco osado puesto que la localidad estaba alerta debido a un robo similar que habían sufrido cinco días antes (25 de febrero) los dueños de una fabrica de almidón de mandioca ubicada en la colonia San Alberto.

Con precisión e información detallada del movimiento de propietarios y empleados, actuaron primero cortando el sistema de conexión inalámbrica de las alarmas en todas las dependencias de administración y personal, abrieron cajas y muebles y las vaciaron de dinero en efectivo y cheques por montos considerables. Después escaparon sin dejar huellas.

Hasta el momento no hay detenidos por ninguno de los casos.

Los investigadores siguen algunas pistas en relación a lo que sería una banda que llegó a Puerto Rico con información precisa acerca del movimiento económico de ambos emprendimientos, para perpetrar los atracos y desaparecer de la región con el botín, pero ni siquiera hay detenidos o sospechosos en la mira.

(Fuente: El Territorio)

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