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Edición Nº 568 24 de August
Noticias de la Semana
Estruendo y milagro en la madrugada
Se derrumbó un ediicio en construcción de 8 pisos. No hubo lesionados.

Escuchar dormido el estruendo y soñar que el quincho se cayó. O estar fumando en el balcón con vista a la calle y que la nube del tabaco se meta dentro de otra nube, gigante, hecha de polvo de hormigón. O sentir que a la ventana golpea nuestro hijo y vecino, la cara desencajada emergiendo del fondo gris, uniforme. O salir asustado a la calle y ver que la casa, el auto, la vida, se salvaron de milagro.

Cada uno de los vecinos de la esquina de Estocolmo 2606, en la localidad de Sáenz Peña, vivió el derrumbe de manera diferente, pero todos coinciden en que se oyó como si explotara una bomba. Después recuerdan el polvo entrando por las ventanas, bañando las caras y los muebles. Y los segundos que tardaron en conectar esos hechos y darse cuenta de que se había desplomado un edificio en construcción.

Los ocho pisos quedaron recostados uno sobre otro, como fichas de dominó. Habían sido construidos sobre territorio bonaerense, pero cruzaron frontera política hasta caer en terreno porteño, sobre la colectora de la General Paz. Hasta allí fueron a parar los escombros, en una trayectoria que los vecinos tratan de "milagro". No hubo muertos ni heridos. "Cayó hacia el costado. Si hubiera sido de frente, no la contábamos", dice Santiago Rodríguez (17), que vive del otro lado de la calle Estocolmo.

Fue su papá el que le avisó a su propio padre -que vive al lado- que se había caído el edificio. Fue ese abuelo el que dormía junto a su esposa en la habitación de la ochava, que hubiera quedado en la primera línea de fuego si el declive hubiera sido frontal. Fue su auto, un Gol amarillo estacionado a unos metros, el que se salvó de ser aplastado porque la terraza quedó en el camino de un poste de luz en picada, que horas después ya había sido enderezado.

Según el Municipio de Tres de Febrero, no hubo muertos ni heridos bajo los restos de la construcción. Tampoco en los alrededores. Esa zona es muy transitada durante el día: desde las cuatro de la mañana hasta las once y media de la noche, es un mundo de autos que toman la General Paz, y colectivos de seis líneas.

Por obra y gracia del destino, el derrumbe fue antes de las dos de la mañana, en una noche sin vigiladores en la obra y con sólo un auto circulando cerca, por Estocolmo, cuyo conductor tuvo los reflejos suficientes para frenar a tiempo. "Nacimos de nuevo: mi señora, mis hijos, mis nietos y yo. Te imaginás si hubiera habido gente viviendo, lo que hubiera sido", resalta Nacho Rodríguez (73), abuelo de Santiago y habitante desde hace 20 años de esa casa que se salvó.

El arquitecto responsable del edificio es Jorge Luis Álvarez, que fue inhabilitado preventivamente por el Municipio de Tres de Febrero. Primero iban a ser oficinas, pero al final se optó por hacer viviendas, por una cuestión de rentabilidad, reconocen fuentes cercanas a la constructora el grupo Creol, que aseguran además que sólo se habían vendido dos departamentos.

Medio día después, ya habían sido retirados parte de los escombros sobre la colectora, pero faltan días para que terminen las pericias y sean removidos en su totalidad. Una señora de 80 años en silla de ruedas mira la escena junto a la mujer que la cuida. Desde el año pasado vive en otro edificio proyectado por Álvarez, a una cuadra y media de allí. Es el de avenida América al 400, de 12 pisos. Cuenta que nunca tuvo problemas, "pero ahora me da miedo". A su lado, una vecina pide: "No queremos más torres". En los últimos años, la zona se llenó de ellas. Incluso a 50 metros del derrumbe, sobre la colectora, se levanta una de 14 pisos, que los vecinos ya miran con desconfianza.

Es que el edificio que se derrumbó había sido inspeccionado varias veces, la última en mayo, según Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero. Él indicó además que el permiso de construcción data de 2015, cuando todavía no había asumido, pero que durante su gestión se revocó la autorización de construir allí diez pisos y se permitieron sólo ocho.

Este miércoles, horas antes de desplomarse, se estaba terminando el revoque del frente. Una estructura de diseño moderno, que iba a alojar departamentos de dos y tres ambientes, con cocheras en planta baja. Quedaba aún por delante otro medio año de obra. En el aviso inmobiliario de venta se destacan la "excelente construcción" y todos los materiales usados, "de primera calidad".


(Clarin.com)

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