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Edición Nº 584 16 de December
Columnistas
SEGUROS DE TRANSPORTE (Primera parte)
Por el Lic. Roberto Mecca

Medios de transporte:

A los medios de transporte se les puede clasificar en acuáticos, terrestres, aéreos y aunque no forman parte de este tratamiento,  los denominados de tracción animal como lo son los carruajes, las carretas, los trineos, etc.

Vinculados con el seguro cabe aclarar:

El  seguro marítimo comprende a las naves y embarcaciones en general denominadas Cascos y el transporte de mercaderías.

El seguro fluvial abarca el tránsito por aguas continentales (lacustres y fluviales). También se amparan las naves bajo la denominación de Cascos y el transporte de mercaderías por esta vía.

Bajo el seguro aéreo se puede cubrir los bienes transportados (póliza de transporte terrestre y/o aéreo), pero los cascos (los aviones) se deben amparar en la rama Aeronavegación.

El seguro terrestre comprende también el traslado de bienes  (póliza de transporte terrestre y/o aéreo) y los camiones se amparan en la rama automotores.

Por último, para el traslado de valores se contratan seguros bajo el rubro Robo y Riesgos Similares, específicamente  por medio de “Valores en Tránsito.”

DISPOSICIONES SOBRE SEGURO DE TRANSPORTE EN LA LEY 17.418:

APLICACIÓN SUBSIDIARIA DEL SEGURO MARÍTIMO:

El seguro de los riesgos de transporte por tierra se regirá por las disposiciones de esta ley y subsidiariamente por las relativas a los seguros marítimos.

ÁMBITO DE APLICACIÓN:

El asegurador puede asumir cualquier riesgo a que estén expuestos los vehículos de transporte, las mercaderías o la responsabilidad del transportador.

CAMBIO DE RUTA Y CUMPLIMIENTO ANORMAL:

El asegurador no responde de los daños si el viaje se ha efectuado sin necesidad por rutas o caminos extraordinarios o de una manera que no sea común.

SEGURO POR TIEMPO Y POR VIAJE:

El seguro se puede convenir por tiempo y por viaje. En ambos casos el asegurador indemnizará el daño producido después del plazo de garantía, si la prolongación del viaje o del transporte obedece a un siniestro cubierto por el seguro.

ABANDONO:

Cuando se trate de  vehículos de transporte terrestre, el abandono solo será posible si existe pérdida total efectiva. El abandono se hará en el plazo de 30 días de ocurrido el siniestro. Para los medios de transporte fluvial y de aguas interiores se aplican las reglas de transporte marítimo.

AMPLITUD DE LA RESPONSABILIDAD DEL TRANSPORTADOR:

Cuando el seguro se refiere a la responsabilidad del transportador respecto del pasajero, cargador o destinatario o tercero, se entiende comprendida la responsabilidad por los hechos de sus dependientes u otras personas por las que sea responsable.

CÁLCULO DE LA INDEMNIZACIÓN. MERCADERÍAS:

Cuando se trate de mercaderías, salvo pacto en contrario, la indemnización se calcula sobre su precio de destino, al tiempo en que regularmente debieron llegar. El lucro cesante se incluirá si media convenio expreso.

Cuando se trate de vehículos de transporte terrestre, la indemnización se calcula sobre su valor al tiempo del siniestro. Esta norma no se aplica a los medios de transporte fluvial o por aguas interiores.

VICIO PROPIO, MAL ACONDICIONAMIENTO, MERMA, DERRAME O EMBALAJE DEFICIENTE:

El asegurador no responde por el daño debido a la naturaleza intrínseca de la mercadería, vicio propio, mal acondicionamiento, merma, derrame o embalaje deficiente.

No obstante, el asegurador responde en la medida que el deterioro de la mercadería obedece a demora u otras consecuencias directas de un siniestro cubierto.

CULPA O NEGLIGENCIA DEL CARGADOR O DESTINATARIO:

Las partes pueden convenir que el asegurador no responde por los daños causados por la simple culpa o negligencia del cargador o destinatario.

ANÁLISIS DE LOS DISTINTOS MEDIOS DE TRANSPORTE:

A continuación se analizan conceptos fundamentales de los distintos medios de transporte, considerando sus características y los principales riesgos a que está sometido el medio de locomoción y la carga.

Posteriormente y separado también por medio de transporte se vuelcan apreciaciones sobre los seguros que pueden contratarse y el alcance de los distintos amparos.

TRANSPORTE MARÍTIMO Y/O FLUVIAL:

DERECHO DE LA NAVEGACIÓN:

El derecho de la navegación es el conjunto de normas que regulan la navegación por agua y las actividades vinculadas a ella.

En nuestro país está fijado específicamente en la ley 20.094 del 15/1/73, la cual fue a su vez actualizada por la ley 21.763 del 22 de marzo de 1978.

El término “navegar” proviene del latín “navigāre”  y si bien se le vincula generalmente con el transporte por agua, el  diccionario de la Real Academia Española amplía el concepto al considerarlo, además del de desplazarse por el agua en un buque u otra embarcación, a hacer un viaje por aire en globo, avión o vehículo adecuado y desde hace pocos años a desplazarse a través de una red o de un sistema informático.

A nuestros efectos se le considerará en principio como el desplazamiento de un objeto que flota en un medio acuático.

Además de estos dos elementos imprescindibles, se adiciona el hecho de poder ser dirigido o gobernado para cumplir su función específica.

El derecho de la navegación no corresponde solo al derecho marítimo sino que comprende, además, todo lo relacionado con ríos o lagos (fluvial o lacustre).

Teniendo en cuenta que la actividad de la navegación implica el constante vínculo entre distintos países, los que a su vez tienen legislaciones específicas, en la práctica se procuró una unificación de las normas jurídicas a través de organismos y en conferencias internacionales, concretadas posteriormente con la firma de tratados.

CONCEPTO DE AVERÍA:

Avería es el daño que por cualquier causa sufra la embarcación o la carga.

Existen dos clases de averías:

Avería simple o particular:

Encuadran en este concepto los daños sufridos por el buque o la carga que se transporta, a consecuencia de un hecho fortuito o imprevisto, soportado únicamente por sus dueños.

Avería gruesa o común:

Es todo gasto deliberado pagadero por quienes tienen interés en el salvamento que se ha procurado.

Por ejemplo la echazón para salvar al buque o a su carga, que permite salir de una encalladura o varamiento, inundar una bodega para apagar un incendio dañando mercadería no afectada por el fuego, la remuneración por asistencia y salvamento, daños a las máquinas para desencallar el buque, gastos en puerto de arribada forzosa, etc.

La echazón consiste en el hecho de arrojar mercadería al agua. La extinción de incendios comprende el daño ocasionado para extinguirlo o cualquier otro método para apagarlo como ser inundar un determinado compartimento.

La varadura voluntaria consiste en encallar el buque en forma intencional  por razones de seguridad común. La arribada forzosa incluye gastos de remolque, transbordo, etc.

La avería gruesa nació en las primeras épocas de la navegación. Según los historiadores su origen data de alrededor de los años 500 de nuestra era y figura en el Código de Justiniano.

La ley rodia disponía que “... si a fin de aligerar un buque, mercaderías son echadas, lo que fue dado por todos deberá ser reemplazados por todos...”

Muchos siglos después este principio fue institucionalizado con otras situaciones, a través de las conocidas reglas de York y Amberes de 1924, modificadas posteriormente en 1950.

Si bien el tema es muy complejo dado que considera todas las variables que puedan presentarse para encuadrar en casos de avería gruesa o común y el modo de liquidarlas, se transcribe  a continuación y simplemente como concepto, la primera regla:

Regla “A”

“ ... Existe un acto de avería común cuando, y solamente cuando, se haga o incurra intencionada y razonablemente en sacrificio o gasto extraordinario con el propósito de preservar de un peligro los bienes expuestos en una común aventura marítima...”.

En general, para que constituya una avería gruesa o común tiene que existir un riesgo que amenace al buque o su cargamento, que éste sea actual e inminente; que la decisión sea voluntaria con un accionar  deliberado o intencional  y que el daño cause la pérdida total o parcial de alguna cosa.

Hasta la próxima.

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