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Edición Nº 593 28 de February
Internacionales
Incendios en Australia: la industria fue la menos afectada

Los incendios forestales de Australia han causado destrucción en una escala épica. Han matado al menos a 29 personas y tal vez 1000 millones de animales. Se han carbonizado más de 100.000 kilómetros cuadrados de tierra, un área más grande que Escocia. Más de 2600 casas han sido destruidas. En las grandes ciudades, como Sídney y Camberra, el aire se ha vuelto tóxico. Sin embargo, en cierta medida, el incendio ha hecho menos daño: las empresas parecen haberla sacada muy barata, al menos hasta el momento.

El Consejo Australiano de Seguros calcula que las pérdidas aseguradas hasta ahora ascienden a alrededor de US$500 millones, lo que lo convierte en el tercer incendio más caro del país desde 1980. Por el contrario, los incendios de California costaron US$15.000 millones en 2017 y US$18.000 millones en 2018. Esto se debe a que la mayor parte de la industria de Australia se encuentra en ciudades. Representan el 64% del PBI, ligeramente por encima del promedio de los países de la OCDE. Los incendios se han quedado en el campo, limitando el daño a las empresas.

De las industrias no urbanas, el turismo y la agricultura, que representan aproximadamente el 3% del PBI, fueron los más afectados. El Consejo Australiano de la Industria del Turismo (ATIC) dice que los lugares envueltos por el incendio se han convertido en zonas prohibidas para los turistas y las tasas de cancelación de las reservas hoteleras alcanzan al 60%.

Más allá de los daños inmediatos causados por las llamas, los incendios están teniendo un efecto en los negocios. Katherine Klosowski, de la aseguradora FM Global, sostiene que los clientes están prestando más atención a las medidas de reducción de riesgos. Karl Mallon, de la consultora local Climate Risk Engines, asegura que algunas empresas finalmente están pasando de analizar el riesgo a elaborar planes de resiliencia climática. Los jefes saben que pueden no tener tanta suerte cuando llegue la próxima calamidad. (La Nación)

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