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Edición Nº 600 26 de May
Columnistas
SEGUROS DE RETIRO
Por el Lic. Roberto Mecca

ANTECEDENTES DEL SEGURO DE RETIRO:

El seguro de retiro es un sistema de ahorro que permite a los asegurados realizar aportes durante su vida activa, el que sumado a los intereses que los mismos producen, permite la constitución de un fondo que puede ser posteriormente retirado.

Si esa reserva se destina a fines jubilatorios, el asegurado podrá recibir mensualmente los pagos, los cuales están relacionados directamente con los aportes efectuados.

Contemplado como posibilidad de aseguramiento en los artículos 1ro. y 148 de la ley 17.418, surge en nuestro país por resolución de la Superintendencia de Seguros de la Nación Nro. 19.106 del 24/3/87 y dado que se trata de inversiones a largo plazo, requiriendo el aportante esencialmente credibilidad y seguridad, se han previsto adecuados métodos de control.   

En principio, no pudo ser incorporado como un ramo más de la entidad aseguradora, sino que se han debido crear empresas con dedicación exclusiva a este rubro, las que además de su denominación deben tener el aditamento de “Compañía de Seguros de Retiro”.

Las entidades aseguradoras deben acreditar un capital mínimo, actualizado trimestralmente, debiendo informar a la Superintendencia de Seguros de la Nación en forma mensual un estado de  inversiones y en forma trimestral un balance que refleje el estado de las reservas y de esas inversiones, certificados ambos por un contador público y un actuario.

En caso de incumplimientos el ente estatal de contralor ordenará la suspensión de la emisión, emplazando al asegurador a presentar un plan de regularización dentro de los 30 días. De no solucionarse se obliga a una licitación pública de la cartera, fiscalizando también la Superintendencia de Seguros dicha cesión y adjudicación. 

Los primeros dos años desde la  creación de este sistema fueron muy difíciles por cuanto la situación económica vivida por nuestro país - incluida la hiperinflación - distorsionó en gran forma los objetivos previstos. El mercado se redimensionó posteriormente con algunas fusiones, aguardándose un mejoramiento en la economía que permita esencialmente tener capacidad de ahorro.

El clásico sistema de reparto basado en un convenio intergeneracional donde las personas que están hoy en actividad financian la vejez de quienes antes fueron activos, progresivamente va desapareciendo.

Las causas del empobrecimiento del sistema estatal además de la ya conocida utilización de recursos para otros fines, obedece esencialmente al mayor envejecimiento de la población, motivada por la baja tasa de natalidad y afortunadamente por la baja tasa de mortalidad, influida por los avances en la medicina, cambios culturales, educación, producción de alimentos, etc.

No puede dejarse de lado asimismo el aumento del cuentapropismo, siendo cada vez mayor la cantidad de personas que trabajan sin relación de dependencia.

En muchos casos porque se quedaron sin empleo y con las indemnizaciones intentaron alguna actividad remunerativa por su cuenta.

En otros porque los magros sueldos de quienes tienen empleo los lleva a intentar otra solución. El alto índice de desocupación por su parte sigue siendo un flagelo a erradicar.

Sumando esos conceptos, se llega fácilmente a las razones del colapso de este sistema.

Los desempleados no aportan, los que trabajan por su cuenta por lo general ocultan sus verdaderos ingresos y en muchos casos de trabajos con relación de dependencia aparece la denominada economía informal donde los empleadores abonan en ”blanco” solo una parte del egreso efectuado.

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES:  

Los planes de seguros de retiro prevén esencialmente dos etapas. Una  de tipo activo  en la cual el aportante o asegurado efectúa el pago de las primas periódicas para constituir un fondo que se va capitalizando hasta la edad de retiro prevista y una segunda etapa pasiva en la cual el asegurador comenzará a abonarle una renta mensual mientras viva, denominada justamente renta vitalicia. También resulta posible, como se comentará posteriormente, hacer extensiva esa renta a un tercero designado.

El fondo se va capitalizando durante la etapa activa y pasiva ajustándose con un porcentaje de rendimiento financiero del asegurador en base a sus inversiones, el que no puede ser inferior al rendimiento fijado por la Superintendencia de Seguros de la Nación mediante la denominada tasa testigo.

La edad prevista de retiro es la edad elegida libremente por el asegurado cuando inicia la póliza, la fecha efectiva de retiro se dará en el momento en que el asegurado decida efectivamente retirarse.

El aporte que realiza el asegurado en la edad activa para constituir el denominado fondo de primas está compuesto por la prima abonada menos los gastos e impuestos que correspondan, constituyendo la prima pura.

La flexibilidad del sistema le permite por lo general al asegurado establecer la periodicidad con que efectuará esos aportes, pagar una prima inferior a la que corresponde al periodo, pagar una prima superior o primas extraordinarias, suspender el pago de primas en forma temporal o definitiva, etc. Para cada uno de esos casos existen límites fijados por cada entidad aseguradora.

Los tipos de renta pueden ser:

RENTA VITALICIA NORMAL:

Entendiéndose por tal la renta mensual que percibirá el asegurado desde la fecha efectiva de su retiro hasta su muerte.

RENTA EXTENSIVA A UN TERCERO:

Es la posibilidad de parte del asegurado de designar a un tercero (beneficiario) para que perciba una porción de la renta en caso de fallecimiento.

La renta a percibir por el asegurado siempre es menor al de la vitalicia normal, ya que se está asegurando la continuidad de pagos a otro beneficiario, teniéndose en cuenta la edad de éste. Por ejemplo si se conviene el 80% de renta normal del titular, el beneficiario cobrará el 70% de esa renta o sea el 56%.

RENTA VITALICIA CON GARANTÍA DE PAGO POR “N” AÑOS:

En este caso la renta se paga durante un periodo garantizado al asegurado o a un beneficiario si el primero fallece en ese periodo. Si el asegurado sobrevive al periodo garantizado, continuará cobrando su renta hasta el fallecimiento.

RESCATE:
Se denomina rescate al retiro de fondos que puede realizar el asegurado durante la etapa activa. Dicho rescate puede ser por rescisión de la póliza (generalmente dentro de los 30 días) en forma total o en forma parcial.

En el primer caso se reintegra el fondo deduciendo gastos. El  rescate total será el fondo de primas ajustado por la tasa testigo comentada y pasado un determinado periodo por la rentabilidad obtenida por la entidad aseguradora. Se efectúan deducciones según la cantidad de años transcurridos desde el comienzo del contrato.

El rescate parcial, suele otorgarse después del año de vigencia de la póliza, fijándose un porcentaje límite del total, neto de los préstamos que se hubiesen otorgado y no hayan sido cancelados.

MODO DE CONTRATACIÓN:

Individuales y colectivos:

También, de igual forma a lo que ocurre con los seguros de vida, existe la posibilidad de efectuar las contrataciones de modo individual o a través de los denominados ‘‘seguros colectivos”.

En este último caso se amparan a grupos homogéneos, agrupados por quien será el tomador de la póliza. Los aportes pueden estar a cargo de éste o de cada uno de los asegurados.

SEGUROS DE VIDA:

Suelen darse como complemento del seguro de retiro durante la etapa activa amparando el riesgo de muerte. De modo adicional la cobertura de invalidez total y permanente.

En el primer caso de producirse el fallecimiento del asegurado activo antes de la cero hora del día previsto para el retiro, se pagará a los beneficiarios el importe del fondo de primas y de recomposición de las reservas matemáticas, ajustados hasta el día de la fecha puesta a disposición de los fondos que correspondan.

Para el segundo caso, acreditada la invalidez total y permanente a través de las indagaciones del asegurador, se procederá de igual manera a la comentada en caso de muerte.

Hasta la próxima.

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